Mar 28, 2011

De cómo todo por servir, se acaba...


En la cinta Vatel, del año 2000, Roland Joffé nos lleva hasta el año de 1671, donde Gerard Depardieu le da vida majestuosamente a Francoise Vatel, un hombre de honor y talento, pero de baja cuna y que se gana la vida como el Mayordomo del Príncipe de Condé.

El Prícipe de Condé ha invitado al Rey Luis XIV y a toda su corte a pasar un espléndido fin de semana en su castillo de Chantilly. Dicha visita es de suma importancia para el futuro de Francia, pues existe una posibilidad de irse a la guerra en contra de Holanda y el príncipe está en busca de que el Rey lo comisione como general, para así poder usar las arcas del reino a favor de Chantilly y su gente.

Es aquí donde Vatel empieza a cobrar importancia. Es, en pocas palabras, el gestor de relaciones públicas del príncipe. Tanto tiene trato con los lacayos de los reyes y príncipes, como con los prestamistas y comerciantes. Podemos notar un poco de la influencia de Francoise Vatel cuando llega un grupo de comerciantes a cobrar sus cuentas pendientes. Éste, a pesar de las exigencias de cubrir los saldos inmediatamente, y al sincerarse y admitiendo que no tenía ni un centavo para pagarles, logró conseguir y convencer a todos de que dicho crédito era de suma importancia tanto para el pueblo como para el Rey. Nadie titubeó.

Vatel y el Príncipe de Condé

Vatel es el claro ejemplo de que el menor de los detalles hace la mayor de las diferencias. Si algo no está bien, él busca la manera de resolverlo, ya sea creando arte con su ingenio, ó inventando la “Crema Chantilly”, en todos y cada uno de los aspectos del enorme banquete, Vatel es el responsable. Es tanto el esmero que pone en su labor que supo llamar correctamente la atención del Rey y su corte, al grado de quererlo en Versalles como parte de su séquito.

Cabe mencionar que además de la simpatía de Luis XIV, también había logrado agradarle a su hermano homosexual, Monsieur Phillipe D’Orleans, a quién Vatel confronta tras haber intentado acosar a uno de sus ayudantes asi como él mismo. Después de la aclaración pertinente, Monsieur D’Orleans evía a sus lacayos a defenderlo en una riña.

Al término del filme Vatel también ha conquistado a alguien más. Para su mala suerte, ese alguien más era la nueva cortesana del Rey, Anne de Montausier. Es, precisamente Anne, personificada por Uma Thurman, quien le abre los ojos a Vatel, a quien admira por ser auténtico y vivir de acuerdo a sus principios, pero quien no deja de ser un lacayo al servicio de los poderosos. Se puede observar cómo el semblante del personaje cambia, cuando se da cuenta qde que a pesar de que se creía una persona libre, era, simplemente, un esclavo más. Y es con éste pensamiento que decide retirarse de éste mundo.

Hasta el fin de sus días, Vatel fue un claro y fiel observador del protocolo de la Corona, siempre esmerándose por tener el más deslumbrante espectáculo y el más extravagante lujo, pero fue tanta su obsesión de perfección, su afán de servir a sus patrones, que en muchas ocasiones se olvidó de si mismo por satisfacer a los demás.

**Alito, at your service...

Mar 7, 2011

Programación Neurolingüística

Con los primeros dos capítulos del libro de O’Connor & Seymour, “Introducción a la PNL”, podemos darnos una leve idea de lo que es la PNL y cómo el saber utilizarla nos puede ayudar tanto en la vida diaria como en la profesional, aunque hace énfasis en cómo nos ayuda dentro de una negociación.

Los autores mencionan que la PNL es un arte y una ciencia, arte desde el punto de vista que todos los individuos somos únicos pero es ciencia porque tiene un método de enseñanza y aprendizaje.

El qué tan rápido pueda uno volverse un líder gracias a la PNL depende únicamente del individuo y qué tan comprometido esté con su objetivo. Estoy totalmente de acuerdo en que no podemos ser mejores (en lo que sea) si no sabemos en qué queremos mejorar. Se me hizo muy ad-hoc la cita que hacen los autores de Lewis Carol, pues muchas veces en la vida nos vemos en la misma situación de Alicia. Queremos ser mejores, queremos avanzar, pero no sabemos en qué aspecto o qué rumbo tomar.

Cabe mencionar que, justamente la semana pasada vi nuevamente el filme de 1991 de Oliver Stone, “The Doors” y en dicho filme podemos observar a un novato Jim Morrison hablar de Aldous Huxley y las puertas de la percepción. O’Connor y Seymour citan a Huxley de la misma manera que Morrison lo hace con Manzarek. Las puertas de la percepción son nuestros sentidos, y depende de los estímulos extrenos y de la propia experiencia el que nosotros formemos nuestro propio mapa de la realidad.

Entonces, si sabemos que nuestro único contacto con el exterior son nuestros 6 sentidos (incluído el equilibrio), tenemos que analizarnos profundamente para entender en qué aspecto estamos mal así como conocer en qué somos mejores.

Todas nuestras fallas, en PNL, estarían clasificadas como Incompetencia Inconsciente, por ejemplo, yo a veces tiendo a elevar la voz cuando tengo una conferencia telefónica con mi cliente. Al principio no me daba cuenta, pero mis jefas me hicieron ver mi error por lo que ahora es una incompetencia inconsciente. Ahora cuando hablo con mi cliente y empiezo a alzar la voz, me doy cuenta y trato de modular mi voz en ese mismo momento. Ahora podemos decir que mi competencia es consciente, sin embargo mi meta es hablarle siempre bonito. El día que pueda entablar una conferencia de negocios sin exaltarme negativamente habré cumplido con mi objetivo de ser competente conscientemente, por lo menos en ese aspecto.

Algo que me llama mucho la atención del texto por ser un concepto que yo aplico a mi vida diaria es el hecho de que el cerebro sólo puede entender lo negativo convirtiéndolo en positivo.

Nuestro cerebro funciona con la repetición y si nos repetimos cosas negativas, es muy probable que nos veamos inmersos en situaciones negativas, no así si cambiamos el modo en que se estructura nuestra frase. Es decir, si yo intento programar a mi cerebro diciendo que “No le voy a gritar al cliente”, el cerebro no registra la palabra NO, registra GRITAR y CLIENTE, por lo que es probable que la próxima vez que tenga una conferencia, termine alzando la voz. Si por el otro lado, me repito, “Voy a ser cordial con mi cliente”, mi mente registrará nuevamente el concepto CLIENTE, pero ahora lo asocia con CORDIALIDAD.

Si aunado a esto, tratamos de poner mayor énfasis en ser empáticos con nuestros interlocutores, obviamente a raíz de la observación (con todos los sentidos), tendremos una gran ventaja competitiva con el resto de la gente. Será más fácil lograr nuestros objetivos.

Mar 1, 2011

El lenguaje (corporal) del Rey

Oscar habló. El premio al mejor actor en la 83 entrega de los premios de la Academia fue ganado por Colin Firth, por su papel como Jorge VI en la cinta de Tom Hooper, El Discurso del Rey.

Es un Oscar muy bien merecido, pues Firth hace uso de sus grandes habilidades histriónicas para darle vida a un frustrado monarca en sus varios y fallidos intentos por poder articular un discurso.

Un factor importante en éste filme es el Lenguaje Corporal, que pareciera es un protagonista más en el desarrollo de la historia. La manera de caminar, de ver, de huir y de fumar de Bertie es muy distinta a cómo se comporta El Rey Jorge VI.

El lenguaje corporal de Elena Bonham Carter en su actuación como la Reina Elizabeth, que cabe mencionar le valió una nominación, nos indica con precisión los momentos de gloria y de derrota del Rey. Es ella quien nos ubica en el contexto sentimental y nos ayuda a entender la desesperación del problema de articulación de su esposo para con su familia y sus seres más cercanos.

No debemos dejar de lado la actuación de Rush, magnífico actor desde mi parecer, cuyo lenguaje corporal es imprescindible para el desarrollo de la trama. Bertie nunca hubiera confiado en Lionel Logue si éste no aparentara ser una persona conocedora, o un patólogo de lenguaje profesional, pero sobre todo, una persona confiada.

La confianza de Lionel poco a poco es absorbida como por Osmosis por el tenaz Rey, quien, casi al final de la cinta, y a pesar de no haber superado del todo su patología del lenguaje, tenía confianza en la persona que más importaba, en él mismo.

Cuando El Rey proclama su discurso final y es aclamado por todos sus amigos podemos ver en él, una gran mirada de satisfacción. La satisfacción de haberse conquistado a uno mismo.


**Alito, muy confiado de sí mismo